Grasa, bourbon y trementina
sábado, 27 de febrero de 2016
viernes, 26 de febrero de 2016
sábado, 20 de febrero de 2016
viernes, 19 de febrero de 2016
Crescendo in blue
Vamos con uno de los momentos mágicos de la música del siglo XX que muchos aficionados desconocen.
A mediados de los '50s el swing agonizaba. Las estrellas de la época dorada del jazz resistían como podían los embates de los be-bopers emergentes. Duke Ellington, cuya orquesta había sido un referente ineludible de los años 30 y 40, y cuya estrella había comenzado a decaer, se plantó en el Festival de Newport de 1956, en Rhode Island. La primera parte tocaron clásicos de la banda y la actuación discurría dentro de la corrección. Mediada la actuación arrancaron con el tema "Crescendo in Blue". Habitualmente, éste daba paso al tema "Diminuendo in Blue". Eran temas antiguos y no se esperaba un entusiasmo especial por parte del público. Pero el saxofonista Paul Gonsalves estaba en estado de gracia aquella noche. Llegó el turno del solo de tenor y Paul se vino arriba en el interludio. Y lo hizo de tal modo que Duke, entusiasmado, hizo gestos a la orquesta para que le siguieran la corriente. Aquello desató la locura.
Llegaron los famosos 27 compases seguidos que Gonsalves aguantó sin dejar de soplar, rezumando blues y fuego por cada poro de su piel. La temperatura de la sala subía con cada nota. Una joven de cabello platino salió a escena a bailar como una posesa y encendió la mecha de una catarsis multitudinaria de 7.000 almas enloquecidas. Aquello era demasiado para la puritana Norteamérica de los 50s, al punto de que el reverendo Gensel, uno de los organizadores del Festival, alertó a la Policía de NY, en previsión de disturbios al final del evento que no ocurrieron.
La actuación revitalizó la carrera de Ellington y pasó a los anales de la historia del Jazz. Paul Gonsalves siguió tocando con Ellington, incluso publicó algún disco con su propio cuarteto pero no llegó muy lejos. Por desgracia, el talento y las sustancias tóxicas caminan a menudo de la mano. Se dice que Gonsalves siempre fue el preferido de Duke, entre los incontables músicos que pasaron por su orquesta. Gonsalves murió en 1974, solo unas semanas antes que Duke. Sus allegados ocultaron la noticia a éste, conscientes de que habría precipitado el decaimiento en la ya frágil salud de Ellington.
No existe vídeo de aquella actuación pero sí un excelente doble CD. Posteriormente se recreó la actuación para un show de televisión:
A mediados de los '50s el swing agonizaba. Las estrellas de la época dorada del jazz resistían como podían los embates de los be-bopers emergentes. Duke Ellington, cuya orquesta había sido un referente ineludible de los años 30 y 40, y cuya estrella había comenzado a decaer, se plantó en el Festival de Newport de 1956, en Rhode Island. La primera parte tocaron clásicos de la banda y la actuación discurría dentro de la corrección. Mediada la actuación arrancaron con el tema "Crescendo in Blue". Habitualmente, éste daba paso al tema "Diminuendo in Blue". Eran temas antiguos y no se esperaba un entusiasmo especial por parte del público. Pero el saxofonista Paul Gonsalves estaba en estado de gracia aquella noche. Llegó el turno del solo de tenor y Paul se vino arriba en el interludio. Y lo hizo de tal modo que Duke, entusiasmado, hizo gestos a la orquesta para que le siguieran la corriente. Aquello desató la locura.
Llegaron los famosos 27 compases seguidos que Gonsalves aguantó sin dejar de soplar, rezumando blues y fuego por cada poro de su piel. La temperatura de la sala subía con cada nota. Una joven de cabello platino salió a escena a bailar como una posesa y encendió la mecha de una catarsis multitudinaria de 7.000 almas enloquecidas. Aquello era demasiado para la puritana Norteamérica de los 50s, al punto de que el reverendo Gensel, uno de los organizadores del Festival, alertó a la Policía de NY, en previsión de disturbios al final del evento que no ocurrieron.
La actuación revitalizó la carrera de Ellington y pasó a los anales de la historia del Jazz. Paul Gonsalves siguió tocando con Ellington, incluso publicó algún disco con su propio cuarteto pero no llegó muy lejos. Por desgracia, el talento y las sustancias tóxicas caminan a menudo de la mano. Se dice que Gonsalves siempre fue el preferido de Duke, entre los incontables músicos que pasaron por su orquesta. Gonsalves murió en 1974, solo unas semanas antes que Duke. Sus allegados ocultaron la noticia a éste, conscientes de que habría precipitado el decaimiento en la ya frágil salud de Ellington.
No existe vídeo de aquella actuación pero sí un excelente doble CD. Posteriormente se recreó la actuación para un show de televisión:
viernes, 12 de febrero de 2016
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